Bogotá, 30 de agosto del 2019: En concordancia con su trayectoria humanitaria, el acompañamiento y la apuesta al servicio a las comunidades en situación de vulnerabilidad, el JRS/COL manifiesta su rechazo a las declaraciones del pasado 29 de Agosto de 2019, cuando Iván Márquez, Jesús Santrich, “El Paisa” y “Romaña”, en compañía de disidentes, manifestaron su intención de rearmarse y reiniciar hostilidades contra el Estado a causa del incumplimiento del gobierno frente a lo pactado en los Acuerdos de Paz con las FARC-EP en noviembre de 2017. 

Encontramos injustificable e insostenible esa postura pues la PAZ, como derecho fundamental, prevalece por encima de cualquier otro interés individual. Su búsqueda y su fin no puede darse a través de la violencia, sea cual sea la postura ideológica que se defienda, porque han sido estos discursos los que han mantenido al país en un estado de conflicto armado y polarización política, discursos donde tienen voz los dirigentes, pero que desconocen la voz de los menos favorecidos, quienes padecen los hechos victimizantes de semejantes hostilidades (víctimas, desplazados, migrantes forzados/refugiados, mujeres, niños, niñas, adolescentes, jóvenes, pueblos étnicos, entre otros.

Es por eso que ante esta situación, como ciudadanos miembros de una organización de sociedad civil vinculada a la Compañía de Jesús, manifestamos lo siguiente:

1. No podemos quedarnos en el dolor y la desesperanza: La construcción de PAZ no es una tarea puntual, sino más bien un proceso lleno de aspiraciones y vicisitudes en el que todos somos partícipes con nuestras acciones en la cotidianidad. El dolor y la desesperanza nos conectan con los miedos que la violencia suscita en todos nosotros y nos impiden reconocer a los “otros” que han dado pasos valerosos y positivos en los procesos de paz: a los exguerrilleros, a los que le apostaron a un proyecto político diferente y a la reinserción a la vida civil y democrática, en vez de levantar un arma.

2. Hay que continuar emprendiendo acciones de paz y acompañando a las víctimas: El JRS/COL en medio de la violencia que se pueda suscitar con estos hechos, continuará comprometido con la promoción de la paz siempre teniendo como horizonte el ACOMPAÑAR, SERVIR Y DEFENDER a los desplazados y migrantes forzados. Nuestra presencia va (e irá) más allá de la sensibilización y la empatía, apostando por la construcción de nuevas realidades con un espíritu profundo de amor, verdad y justicia.

3. No renunciamos a una apuesta sostenida por la Reconciliación: La realidad de recrudecimiento de la violencia nos reta a trabajar aún más por una reconciliación que tiene su origen en el cuidado que demos a las diversas dimensiones del ser humano (la relación con uno mismo, con los otros, con nuestro espíritu, con la sociedad y con nuestro planeta). Ante estos retos contextuales, debemos promover procesos que, considerando estas cinco dimensiones, faciliten la (re)construcción del tejido social y la recuperación de la dignidad de las víctimas y demás afectados por la violencia. 

4. El reino de Dios en la tierra es la PAZ entre los seres humanos: Nuestra misión como una organización de la Compañía de Jesús y de la Iglesia debe ser la construcción de este reino en la tierra. El reconocimiento del otro, el acompañamiento, la acción solidaria y una apuesta decidida por la paz y la reconciliación buscan consolidar una sociedad más justa, democrática, con plena vigencia de los derechos humanos para todos. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad defender y garantizar esa PAZ en construcción desde el obrar y la protección de una vida digna para todos/as.    


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