Las mujeres participan en las actividades de las campañas del SJR Ureña Táchira. Fotografía Equipo SJR Venezuela.
En su mayoría las familias que cruzan la frontera con destino a los estados de Apure, Táchira y Zulia en Venezuela son provenientes de nuestro hermano país Colombia. Estos grupos en tránsito principalmente se encuentran conformador por mujeres, que ejercen el rol de cabezas de familias, hijas, hermanas o algún otro nexo que las postula como líderes de un proceso de búsqueda de un nuevo porvenir luego de abandonar toda la vida que habían luchado incansablemente por sostener y fortalecer en su país natal.  

El proceso de empoderamiento de estas mujeres frente a las alternativas que les ofrece el nuevo contexto es fortalecido por el apoyo de varias organizaciones que se encuentran en los territorios de mayor necesidad, entre estas se encuentra el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) Venezuela, que ha sido durante varios años fuente de consulta y pilar de referencia en el acompañamiento de dinámicas de defensa y exigibilidad de derechos de las población en situación de refugio y desplazamiento. 

El rol que asume la mujer refugiada, la lleva a tener a cargo no solo la situación económica de los demás integrantes del núcleo, sino además, encontrase en constante preocupación por encontrar alternativas que fomente en sus familias no solo la seguridad económica y social, sino que debe mantenerse en pie para responder las dudas que surgen ante la injusticia: ¿Por qué nos tuvimos qué venir?, ¿Algún día regresaremos a casa?, ¿Por qué huimos si no hicimos nada malo?, ¿Por qué nos hicieron o nos quieren hacer daño?, o en el peor de los casos ¿Dónde está papá?, ¿dónde están mis hermanos?...

El SJR Venezuela desarrolla diferentes acciones de acompañamiento, formación y sensibilización para entender, apoyar y dar a conocer la situación de muchas mujeres víctimas del conflicto armado.

A través del acompañamiento psicosocial, escuchamos sus historias, muchas enmarcadas por la tragedia, otras enmarcadas por el miedo, pero también escuchamos su esperanza de salir adelante. Este acompañamiento busca la confianza con las mujeres, su reconocimiento, sus virtudes, sus cualidades. Son espacios que logra contagiarlas con las ganas de reconciliarse con sus historias.

Mediante el acompañamiento jurídico, las asesoramos no solo en lo concerniente a documentación, trámites, procedimiento de solicitud de refugio, seguimiento en aprobación o negación de casos, etc., esta fase del estar “a pie de sus necesidades” va de la mano del reconocimiento como sujetos de derecho, de manera que junto al acompañamiento psicosocial se complemente, brindando una asesoría integral para que las mujeres reconstruyan sus proyectos de vida y el de sus familias.

De igual forma se brindan varias formaciones y capacitaciones, en derechos humanos, derecho al refugio, cultura de paz y resolución pacífica de conflictos, ciudadanía y valores, artes u oficios, comunicación, empleo y emprendimiento económico, entre otras. Es importante destacar que estas capaciones las comparten con mujeres de las comunidades en las que habitan, es decir con la comunidad de acogida. Allí fomentan lazos de amistad y compañerismo. La comunidad se permite entender el fenómeno del refugio y cómo su participación es fundamental para la integración local de quienes llegan.

Es el mismo caso de los talleres y actividades dirigidas a niñas y adolescentes, que se llevan a cabo es espacios educativos en los cuáles estudian niñas, niños y adolescentes venezolanos, colombianos y entre ellos, solicitantes de refugio.

Por otro lado, en cuanto al acceso a los derechos fundamentales por parte de las niñas y adolescentes es importante destacar un reciente avance en materia del derecho a la educación, pues Venezuela, a través del Ministerio de Educación y la Coordinación Regional de Fronteras, garantiza no solo su acceso, sino su prosecución y su certificación, tomando como documento de identidad de los solicitantes de refugio, el documento provisional otorgado por la Comisión Nacional para los Refugiados (CNR) Venezuela.

En territorio venezolano, al igual que a cualquier persona solicitante de refugio, también se les garantiza a niñas, adolescentes y mujeres el derecho a la salud. Sin embargo no pasa lo mismo con el derecho a un empleo digno, ya que el documento provisional no es tomado en cuenta por empleadores formales como identidad. Por el contrario, los empleos a los que pueden acceder no garantizan seguridad laboral y tienen el riesgo de ser espacios de explotación.

De igual forma, algunos casos se enfrentan a la entrega limitada del documento provisional, notificaciones tardías desde el órgano competente; trato injusto y hasta extorsión de autoridades de seguridad y migración, poca seguridad en los lugares que habitan, discriminación en centros de salud, dificultad para el acceso a vivienda, limitado acceso al sistema financiero, entre otros casos, que destacamos, no ocurren en mayoría y no solo le ocurre a mujeres, sino a hombres también. 

El SJR Venezuela por medio de las acciones de cabildeo e incidencia, procuramos la defensa de los derechos de las mujeres, adolescentes y niñas. Además de formar a autoridades de seguridad, de salud, educativas y comunidad de acogida sobre los temas de desplazamiento y refugio.

A través de nuestras estrategias comunicacionales y de sensibilización, compartimos el sentir de la población femenina acompañada, a través de la publicación de testimonios y materiales impresos, fotográficos y audiovisuales que cuentan un poco más sobre su realidad.

Asimismo, las mujeres se unen a nuestras diferentes actividades en campañas por días relevantes como el Día Internacional de la Mujer, el Día Internacional de la erradicación de la Violencia contra la Mujer, derechos de los niños, el Día de los Derechos Humanos, Día del Refugiado, entre otros.

Todo esto, en marco de los proyectos formulados y desarrollados desde el SJR Venezuela, pensados por nuestra misión: Acompañar, servir y defender a las personas desplazadas, migrantes forzados, refugiados o con necesidad de protección internacional.

Nuestra  apuesta desde el SJR con respecto a la defensa de los derechos de las mujeres, adolescentes y niñas refugiadas, continúa en marco de nuestras acciones y labores, y tomando en cuenta los desafíos existentes y otros que aparecen para afianzar nuestro compromiso.

El acceso y permanencia al procedimiento de solicitud de refugio, los vacíos de protección, la situación de las niñas y adolescentes sobre riesgos de uso, vinculación y reclutamiento al conflicto armado, así como en temas educativos. La inestabilidad en la zona fronteriza, entre otras, son las principales líneas que guían nuestro trabajo.

El en Día Internacional de la Mujer, los integrantes del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) Venezuela, desde las oficinas Alto Apure, Táchira, Zulia y Caracas, reafirmamos nuestro compromiso de acompañar, servir y defender a nuestras niñas, adolescentes y mujeres refugiadas, ejemplo de lucha y esperanza, ante el conflicto armado que las hace huir y que le da al desplazamiento y refugio, rostro de mujer, siendo ellas constructoras de la paz y promotoras de los derechos humanos en las zonas de intervención del SJR y en el mundo entero. 


Carla Casanova
Coordinadora Nacional de Comunicaciones
SJR Venezuela


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