SJR Zulia: comprometidos con la educación de los refugiados
28 enero 2014

Una clase vacía del Colegio "La Rinconada" de Fe y Alegría en Maracaibo. Fotografía de Gorka Ortega/SJRLAC.
"Para el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en el estado de Zulia la educación es una apuesta fundamental", así de tajante se muestra Manuel Zapata SJ, coordinador de la oficina de Zulia, al hablar del trabajo que el SJR Venezuela lleva realizando desde Maracaibo hace casi tres años. "La educación ayuda a que las personas puedan sacar lo mejor de sí, les permite empoderarse y sacar todo el potencial que tienen dentro". 

El compromiso de la oficina del SJR en Zulia con la educación le viene desde su nacimiento en 2011 y tiene mucho que ver con su vinculación a la Asociación Civil Fe y Alegría (FyA) en ese estado. Los colegios que FyA tiene a lo largo de la frontera con Colombia habían estado recibiendo solicitudes de escolarización por parte de población colombiana de forma regular, si bien estas personas no se identificaban como refugiadas, la falta de una documentación "en regla" hacía sospechar que se trataban de casos de Personas con Necesidad de Protección Internacional (PNPI). "Visto que nosotros no podíamos resolver esta situación intentamos buscar apoyos en otras organizaciones que conocen el tema para que nos orientaran", comenta Rux Aular, directora de las escuelas de FyA en Zulia. Así se tomó la decisión de reclamar la presencia del SJR Venezuela para hacer frente a esta realidad.

Así fue como en Septiembre de 2011 el SJR formó un pequeño equipo en la ciudad de Maracaibo y comenzó un trabajo de identificación de población refugiada y de sus necesidades.

Escolarización 

La respuesta que el equipo está dando al problema de la escolarización se basa en la coordinación con las diferentes instituciones presentes en el estado Zulia. Para ello se han abierto distintas líneas de trabajo: en primer lugar, en colaboración con FyA con quién se ha realizado una labor de formación al profesorado, en derecho al refugio y sobre los efectos psicológicos del desplazamiento forzado en las PNPI.  Lo que viene a responder a aquella necesidad inicial de la que hablábamos.

Por otro lado, se trabaja en alianza con otras organizaciones. Un ejemplo claro sería el acuerdo que se ha hecho con HIAS, quiénes identifican casos de personas con problemas de acceso a la educación básica, los transmiten al SJR y estos a su vez sirven de puente canalizándolos a IRFA (Instituto Radiofónico Fe y Alegría) donde estas personas se pueden inscribir e iniciar o continuar sus estudios.
Y en tercer lugar, se hace un trabajo de incidencia ante las instituciones a través del trabajo en red del conformado Comité de Educación, del que forman parte tanto el SJR como FyA junto a ACNUR, HIAS, Cáritas y RET.

Comité de Educación 

"El Comité de Educación nace de un compromiso al servicio de las personas afectadas por un sistema de derecho que no les favorece". Comenta Rux Aular. El Comité de Educación se creó con el propósito de coordinar y ejecutar acciones que garanticen el ejercicio integral del derecho a la educación de las PNPI en Venezuela. En palabras de Rux, "el comité quiere impactar en unas políticas públicas que favorezcan a las PNPI, asegurando la continuidad en los estudios y su certificación".

Con respecto a la respuesta de las instituciones educativas en el Zulia, tanto Manuel Zapata como Rux Aular alaban la disposición de las mismas a dialogar. Se han encontrado con el rechazo por parte de algunos colegios, pero “cuando se les explica a los directores que la educación es un derecho fundamental ratificado por el estado venezolano, lo entienden y acaban aceptando a los estudiantes”. 

El Ministerio del Poder Popular para la Educación, por su parte, ha acogido sin problemas a los estudiantes, aunque la cuestión de la certificación ha requerido de un trabajo de incidencia prolongado. Fruto de este trabajo ha resultado una Circular, además de una Nota Aclaratoria a la Defensoría del Pueblo y a la Comisión Nacional para los Refugiados, que el Ministerio de Educación ha emitido, donde se reconoce el número de registro de solicitud de refugio como documento válido para certificar estudios. 

"Apostar por la educación de los refugiados es abrir paso a la realización de sus anhelos más soñados. Una persona sin educación es vulnerable. Por eso, luchar para que los refugiados puedan estudiar es ayudar a que puedan realizarse humanamente", concluye Manuel Zapata SJ.






Press Contact Information

tecnico.comunicacion@sjrlac.org
+57 1 3681466