Sudán del Sur: los planes del JRS quedan interrumpidos, pero no rotos
09 enero 2014

Un grupo de niñas de una de las escuelas que el Servicio Jesuita a Refugiados apoya en Yambio, Sudán del Sur, reciben kits sanitarios. (Hezekiah Ombiri/JRS)
El JRS considera la educación como una forma de protección, de la misma forma en que ve el apoyo psicosocial como una manera de recuperar los corazones y las mentes heridas y de establecer relaciones justas entre individuos y comunidades.
Nairobi, 9 de enero de 2014 - A finales de 2012, el Servicio Jesuita a Refugiados en África Oriental traspasó sus proyectos en Lobone, Nimule, Kajo Keji y Yei a la comunidad y a la Iglesia locales. Se había culminado el camino hacia la paz, el país ya era independiente, y se había ofrecido un apoyo sólido a los repatriados en cooperación con la comunidad local, la administración y la iglesia, con la ayuda de los donantes.

El traspaso de los proyectos permitió al JRS pensar en nuevos lugares donde ofrecer el apoyo tan necesario en las áreas de educación primaria, secundaria y de formación del profesorado.

Durante el primer trimestre del año pasado, el JRS África Oriental se trasladó y puso en marcha nuevos proyectos en Yambio, en el estado de Ecuatoria Occidental, y Maban, en el del Alto Nilo, ambos en Sudán del Sur. En Yambio, el JRS apoyó a una comunidad también afectada por largos años de conflicto y los ataques del grupo rebelde, Ejército de Resistencia del Señor (LRA). El proyecto se ha puesto en marcha de forma gradual y 12 maestros de primaria ya se han matriculado en una escuela normal gestionada por Solidaridad con Sudán del Sur.

Además, siete maestros diplomados fueron enviados a mejorar su formación a Uganda para que a su regreso apoyen a las escuelas en Yambio, y se está ayudando a 673 niñas con las cuotas escolares y kits sanitarios para que puedan tener el mismo acceso a la educación de calidad que los niños. El JRS apoyó cuatro escuelas de primaria y cuatro de secundaria en Yambio, en 2013. Los equipos del JRS confían en aumentar el apoyo a diez escuelas (cinco de primaria y cinco de secundaria) este año, y rehabilitar algunas de ellas para crear entornos adecuados para la educación.

En Maban, donde llegaron los equipos para responder a las necesidades de los refugiados sudaneses, el JRS estuvo durante gran parte del año pasado elaborando una evaluación exhaustiva de las necesidades educativas y psicosociales en cuatro campamentos. A finales de noviembre de 2013, quedaba clara la necesidad de ofrecer una formación continua del profesorado en colaboración con Solidaridad con Sudán del Sur y de responder a las necesidades psicosociales de los refugiados en cuatro campamentos: Gandrissa, Kaya, Batil y Doro.

A pesar de los desafíos que supone la temporada de lluvias, los equipos están decididos a responder a las necesidades identificadas en 2014. En Maban, el JRS se propone mejorar la calidad de la educación mediante la formación integral de docentes con un enfoque en igualdad de género, grupos vulnerables e incorporando a la comunidad de acogida en todas sus actividades.

"Las necesidades en Maban son enormes, tanto en la educación formal como en la no formal y hay mucho que hacer", dice Rebeca Acedo, coordinadora de educación del JRS en Maban. El JRS está en buenas condiciones para conseguir unos buenos resultados educativos gracias a sus 15 años de experiencia en el territorio del actual Sudán del Sur. La organización espera aprender de experiencias pasadas para subsanar deficiencias y mejorar la calidad de la educación.

Con el inicio del conflicto en Sudán del Sur a mediados de diciembre del año pasado, los sueños del JRS se han interrumpido, pero no se han roto. El JRS considera la educación como una forma de protección, de la misma forma en que ve el apoyo psicosocial como una manera de recuperar los corazones y las mentes heridas y de establecer relaciones justas entre individuos y comunidades. Estas intervenciones son necesarias, ahora más que nunca, y los equipos trabajan hombro con hombro con los más necesitados en todo el mundo.

Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), hasta el 7 de enero, el conflicto había desplazado a más de 201.000 personas en Sudán del Sur, obligando a otros 32.000 a buscar refugio en los países vecinos. Por otro lado, más de 1.000 personas podrían haber muerto en el conflicto.

Los equipos del JRS rezan para que la actual mediación para alcanzar la paz, que se lleva a cabo en Addis Abeba, Etiopía, pueda ayudar a Sudán del Sur a volver a la normalidad y que los sueños de sus ciudadanos de armonía y desarrollo integral no se desvanezcan. El JRS hace un llamamiento a todas las partes en conflicto para dar a una oportunidad a la paz. Con el continuo apoyo de los socios y donantes, el JRS trabajará para marcar la diferencia en las vidas de las personas desplazadas en Sudán del Sur.

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