Informe del SJR en Panamá sobre estado de los derechos humanos de las personas solicitantes de asilo y refugiadas
27 junio 2013

Algunas personas refugiadas o solicitantes de asilo no pueden dejarse fotografiar debido a que están amenazadas y sus vidas corren peligro. Fotografía de Gorka Ortega/SJRLAC.
Panamá se convierte en un país de inmigración cada vez más importante para personas que buscan protección y también la mejora de sus condiciones de vida.
Ciudad de Panamá, 27 de junio de 2012. El Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en Panamá nos presenta un informe titulado “Estado actual de los derechos humanos de las personas solicitantes de asilo y refugiadas”.


El informe busca hacer un análisis de las reglamentaciones vigentes en relación al derecho de asilo en Panamá para poder identificar las disposiciones normativas que se traducen en obstáculos en el acceso a los derechos de los refugiados y solicitantes de asilo.

El documento pretende también evidenciar las situaciones de hecho y casos concretos de vulneración de derechos humanos de las personas que interpusieron una solicitud ante la Oficina Nacional para Refugiados (ONPAR), los que fueron rechazados, los aceptados a trámite y los declarados refugiados. 

Subraya, a manera de contexto, que Panamá es el país de mayor crecimiento económico en la región. En los últimos 5 años panamá presentó un crecimiento anual promedio del 9% y se espera para el 2013 un índice de crecimiento real del PBI del 10,5 %. Esto convierte al país en un destino atractivo para aquellas personas que dejan sus países de origen con la idea de mejorar sus condiciones económicas y de vida.

Por otro lado, Panamá limita al este con Colombia, la frontera internacional que las separa es de 266 km. Debido al conflicto armado interno que se desarrolla en Colombia desde 1960,  ese país vecino se ve sumergido en la crisis humanitaria más fuerte del continente y una de las más fuertes del mundo entero; viéndose imposibilitado de cumplir con su deber de brindar protección plena a muchos de sus nacionales. 

Por lo tanto, Panamá se convierte en un país de inmigración cada vez más importante para personas que buscan protección y también la mejora de sus condiciones de vida. Muchas de las personas que entran al país se quedan y otras tantas siguen en tránsito hacia otros destinos, por ejemplo hacia los Estados Unidos de América. Estos movimientos constantes y complejos de personas a través de las fronteras, que se entienden como flujos mixtos, se dan en condiciones precarias y hacen que hoy en día los derechos humanos se juegan en temas como migración y asilo. 

Cifras

Según las estadísticas oficiales, existen 1,566 personas refugiadas reconocidas legalmente en Panamá, de las cuales la gran mayoría es de nacionalidad colombiana. Pero en la realidad cada vez afluyen más personas y familias en necesidad de protección internacional al Darién, Colón y la Ciudad de Panamá.





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