Colombia: Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas.
10 abril 2013

Un momento del evento realizado ayer en el Portal Sur. Fotografía de SJR Colombia.
“Queremos ver justicia y dejar sus nombres en alto; por eso, los estamos recordando”, expresó.
¿Sabías que ayer 9 de abril se conmemoró en Colombia el día nacional de las víctimas? ¿No pudiste participar en la actividad que organizó el SJR Colombia junto con Fundación Diáspora en la salida del portal sur del Transmilenio para recordar a las víctimas? Te invitamos a leer esta reseña de la actividad: 

Bogotá, 10 de abril de 2013. Ayer 9 de abril, día de las víctimas en Colombia, las calles y avenidas de Bogotá se vistieron de blanco, símbolo de la paz. Poco más de un millón de colombianos y colombianas marcharon, en la capital del país, vestidos de camisas blancas, ondeando banderas blancas y expresando su esperanza, su confianza y su compromiso con la paz. La memoria de las víctimas convoca a buscar el camino de la paz para que su sangre derramada en el marco del conflicto no sea en vano sino que contribuya a crear un país justo y reconciliado consigo mismo.

En este marco de conmemoración del día nacional de las víctimas, el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) de Colombia y la Fundación Diáspora realizaron un evento público en el sur de Bogotá, cerca de Soacha, para sensibilizar e invitar a las personas que transitaban en este lugar a “no olvidar” a las víctimas.

Son cerca de 5 millones de personas desplazadas por el conflicto armado. Un gran número de niños y menores reclutados en las filas de los grupos armados al margen de la ley. Incontables mujeres violadas por combatientes, o que quedaron viudas o perdieron a sus hijos y sus familiares en esta guerra absurda. Muchas personas que tuvieron que abandonar su tierra para refugiarse en los países vecinos: Ecuador, Venezuela, Panamá, Brasil. Varios niños, niñas y jóvenes que perdieron sus piernas o brazos por haber pisado alguna mina antipersona o haber sido víctimas de algún otro artefacto mortal. Un río de sangre y lágrimas que dejó tras de sí cinco décadas de guerra.

Los impactos del conflicto son tan absurdos, infinitamente dolorosos. Pero, a pesar del dolor y de la indignación, no podemos olvidar. “Hay que recordar las luces y sombras de nuestro pasado para no olvidar”, dijo una de las personas a la que preguntamos por qué era importante conmemorar el día de las víctimas.

“Para tener una mejor vida”, respondió otra persona, subrayando la necesidad de que nos reconciliemos con nuestro pasado como pueblo para poder seguir viviendo.

La subdirectora del SJR Colombia, Angélica López, recordó también a las víctimas de la extracción y explotación indiscriminada de los recursos naturales, principalmente mineros. Víctimas que, si bien no están directamente relacionadas con el conflicto armado, pero son parte de un “modelo de desarrollo” que victimiza a cada vez más colombianos y colombianas e incide en el conflicto armado, marcado por la lucha por la tierra y el control de territorios.

La invitación es a luchar contra todo tipo de hechos y causas que victimizan en el país, al igual que el conflicto armado. El día nacional de las víctimas es para recordar a todas las víctimas sin discriminación.

En el evento participaron las madres y familiares de dos de los 11 jóvenes de Soacha que fueron víctimas de los “falsos positivos”. Dichos jóvenes fueron reclutados con promesas de trabajo en 2008; posteriormente fueron llevados a distintas partes del país y luego declarados como guerrilleros muertos en combate.

“Dicen que nuestros hijos fueron muertos en combate, cuando les habían pegado varios tiros en la cabeza a menos de 40 centímetros de distancia”, denunció una de las madres.

“Queremos ver justicia y dejar sus nombres en alto; por eso, los estamos recordando”, expresó.

El evento se realizó en la salida del portal del Transmilenio, un medio de transporte masivo en Bogotá. Se colocó una carpa por la memoria, desde donde se enviaban mensajes a las personas que transitaban por este lugar público y se les invitaba a firmar su nombre en un mural grande en el que se escribía “No olvidamos”. Se entregó también a cada persona un Seguro Anti Olvido S.A.O. que debía guardar para que nunca se olvide de las víctimas.


Texto: SJR LAC





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