Los haitianos de Manaus celebran el Día de la Bandera de su país
30 mayo 2012

Delsen Innocent SJ, leyendo en la Homilía celebrada en Manaos con motivo del Día de la Bandera de Haití.
Manaos, 30 mayo 2012- Soy jesuita haitiano, estoy estudiando teología en Canadá. Quise venir aquí en Manaus para ayudar a mis compatriotas en su búsqueda de una vida mejor. He estado en varias comunidades haitianas fuera de mi país, debo confesar que esta celebración que viví en Manaus tenía un matiz peculiar. El deseo de la gente de reunirse y la colaboración de todos para la realización de la actividad fueron unas elocuentes señales de amor hacia su país y de su compromiso para integrarse a la comunidad brasileña, pero desde una clara conciencia de su identidad.

El pasado 18 de mayo se celebró en Haití, el Día Nacional de la Bandera. Como la mayoría de los haitianos de aquí en Manaus trabajan este mismo día, el Comité organizador prefirió conmemorar esta fiesta patria al día siguiente, es decir el sábado 19 de mayo.

El que conoce Haití un poco, sabe que su pueblo es muy religioso. De hecho, los haitianos iniciaron la celebración de la bandera con una misa a las 4 de la tarde. Es curioso ver que muchos no atendieron a la celebración eucarística, porque  la mayoría de ellos son de otra denominación cristiana.

Eran las siete de la noche aproximadamente, cuando todo empezó. Un preludio a un concurso de baile que se iba a hacer más tarde dio inicio a la fiesta. Se podía ver la venta de comida haitiana y de bebidas brasileñas en el lugar.

Colocaron unas 150 sillas en medio del espacio donde la fiesta iba a tener lugar. Lo que resultó ser insuficiente para la cantidad de gente que participó en la actividad. La participación a esta actividad fue masiva. 300 haitianos aproximadamente participaron en la fiesta, además de los amigos brasileiros que se interesaron en este acto. Fue interesante ver que la prensa local estuvo presente.

La noche fue subiendo en intensidad. Después, pasaron a un relato de la historia de la independencia de Haití en portugués para que los amigos brasileros presentes pudieran entender en su propio idioma las proezas que llevaron al país a la independencia en 1804 y el afecto que se le tiene a la bandera. Luego, empezó el concurso de baile que atrajo a todo el mundo. Fue interesante ver que incluso a algunos brasileros les daban unas ganas irresistibles de bailar. La música haitiana no faltaba. Una verdadera mezcla de música de antaño y de música de la nueva generación.

La ambientación del lugar fue un éxito. La tarima desde donde se organizaba la animación, era decorada de azul y rojo, y Catherine Flon (una joven que representaba la señora que había cosido la bandera haitiana hace más de dos siglos) estaba sentada allí, vestida con el bicolor de la bandera. En un lado del patio había globos de azul y rojo y, del otro lado, globos verdes y amarillos en representación de la bandera brasileña. Todo eso simbolizando el encuentro de dos pueblos.

La comunidad haitiana se va integrando en Manaus. Hay un equipo que apoya esta integración. Juegan también un papel importante en este proceso los padrese scalabrinianos, cuya parroquia es el lugar de encuentro y de referencia de los haitianos. También hay una joven haitiana, llamada Martha, que colabora con los jesuitas y que se ha convertido en uno de los pilares de la vida de la comunidad haitiana de Manaus.

Los problemas económicos que esta comunidad vive no pudo detener el deseo de los haitianos en Manaus de sentirse cerca de su tierra. Cabe recalcar que todo pasó en un ambiente de encuentro entre amigos y compatriotas, de paz y alegría. Esa fue la primera vez que se vio semejante celebración en la comunidad haitiana de Manaus. Fue un momento donde descubrieron muchos talentos artísticos escondidos de varios compañeros haitianos.

Los que participaron de esta celebración quedaron encantados. No se querían ir cuando terminó la actividad. De hecho, varios de ellos siguieron hablando en pequeños grupos. Inclusive, muchos preguntaban: ¿cuándo se va a organizar la próxima actividad? De esta manera se fueron despidiéndose con un rostro de alegría y en medio de efusivos abrazos, contentos y agradecidos a Dios por el momento compartido.

Delsen Innocent SJ, desde la misión jesuita de Manaus (Brasil) con los haitianos.







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