Proyecto binacional: Integración frente a la adversidad
28 septiembre 2012

Caminamos al lado de los desplazados y refugiados. Foto: archivo SJR Venezuela.
Venezuela, 28 septiembre 2012- En septiembre de 2012 el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) inició nuevamente el proyecto “Prevención de violencia y restitución de derechos de personas desplazadas y refugiadas en la frontera colombo-venezolana”, con apoyo de la Fundación Alboan y el Gobierno Vasco.

Este pretende dar continuidad al trabajo que el SJR realiza en las poblaciones fronterizas de Barrancabermeja, San Pablo y Cúcuta, en Colombia; y Ureña y El Nula, en Venezuela. Lugares donde la organización brinda un acompañamiento integral, con una mirada binacional, a miles de mujeres, hombres, niños, niñas, jóvenes y adolescentes que se encuentran en situación de desplazamiento y refugio.

Según la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES),la cifra real de desplazados internos por el conflicto colombianos, desde mediados de los años 80, supera los 5 millones de personas.

Por otro lado, más de 600.000 personas han cruzado el cordón fronterizo hacia los países vecinos. De acuerdo a cifras del Alto Comisionado para las Naciones Unidas (Acnur), en Ecuador residen 54.965 personas refugiadas, la mayoría de origen colombiano. En Panamá son 15.000 las personas con necesidad de protección internacional (PNPI). En Brasil se ha incrementado el número en 300% en un par de años. Y en Venezuela, son más de 200.000 PNPI.

Del lado venezolano, uno de los vacíos de protección es la negación de la condición de refugiado o la dificultad para acceder a este procedimiento, lo que se traduce en una  espera colmada de violaciones de derechos humanos. Del lado colombiano, continúan los desplazamientos y las personas no obtienen soluciones duraderas que les permitan vivir dignamente.

Por esas razones, el proyecto busca fortalecer las capacidades de estas personas para que sean ellos los que participen en el ejercicio de sus derechos ante las autoridades competentes, con organizaciones de base promovidas y fortalecidas.

En la primera fase del proyecto se fortalecieron las alianzas con distintos órganos de protección al niño, niña y adolescente. Además se trabajó en las escuelas. Foto: archivo SJR Venezuela
Otro problema presente en esta zona es el riesgo de vinculación de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes al conflicto armado en sus diversas manifestaciones, lo que trae como consecuencia la deserción escolar y la pérdida de la estructura familiar. Identificado esto, el proyecto también se implementará desde las comunidades educativas.

Además, se realizarán acciones de investigación e incidencia en la región y, paralelamente con las actividades de sensibilización, comunicación y educación, se dará a conocer la situación en que viven las víctimas de este conflicto; para facilitar su integración en las comunidades receptoras y para la prevención de la violencia.

Una mirada hacia atrás
La primera fase del proyecto se realizó del 2010 al 2011. En esa oportunidad las personas en situación de desplazamiento y refugio (PSDR) lograron acceder a información sobre derechos y procedimientos para exigir su cumplimiento.

En total 2574 PSDR fueron identificadas, atendidas y acompañadas en las cinco poblaciones fronterizas. 1856 personas (62% mujeres) recibieron asistencia humanitaria de emergencia, atención psicosocial y jurídica. Y 1239 personas (52%mujeres), entre líderes comunitarios y PSDR, participaron en 95 espacios de capacitación y reuniones de coordinación para fortalecer los mecanismos de protección, promoción de sus derechos y los procesos de integración local.

"Nuestro acompañamiento promovió que lasfamilias fuesen atendidas de manera integral para asegurar suestabilidad en Venezuela. Este acompañamiento integral ha pasado porla entrevista y otorgamiento del documento provisional, ubicación devivienda, dotación de vivienda con el apoyo de la OIM, acceso a la educación, salud, microcréditos, orientaciónpsicológica y jurídica, así como el seguimiento a cada caso", comparte Ingrid Bournat, psicóloga y encargada del equipo del SJR en Táchira, Venezuela.

Con relación al trabajo con las entidades públicas, el SJR les entregó información sobre la situación de las PSDR para que focalizaran las acciones sobre la base de un análisis de prioridades. También se hicieron algunas jornadas de capacitación a funcionarios públicos; y sebrindó asistencia técnica para el diseño e implementación de políticas, planes y programas dirigidos a víctimas de la migración forzada.

Cada día las personas en situación de refugio y desplazamiento se empoderan más para la exigencia de sus derechos. Foto: archivo SJR Venezuela.
Los resultados de esta primera intervención permitieron que actualmente el SJR cuente con una metodología de seguimiento a los vacíos de protección y con la capacidad para actuar en situaciones humanitarias en frontera. Además se realizaron 75 acciones para informar  a la opinión pública sobre distintos temas que afectan a la PSDR.

En todo momento la población acompañada fue el motor en el desarrollo de las actividades. Su voluntad, sus aportes (muchos de ellos prestan sus casas para brindar las atenciones) y sus orientaciones sobre nuevas o imprevistas situaciones, permitieron la formulación de nuevas propuestas o de variaciones en las intervenciones en curso.

La meta es que estas personas mejoren sus condiciones de vida, se empoderen y que participen activamente en la defensa de sus derechos.






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