Cúcuta,Colombia. 23 de mayo de 2017- Adriana Caro es una de las tantas mujeres en el país que se ha enfrentado a las consecuencias del desplazamiento forzado, es madre cabeza de hogar y es acompañada por el Servicio Jesuita a Refugiados - Colombia desde el área de Integración Local del equipo regional en Norte de Santander. Su acompañamiento hace parte de la estrategia de medios de vida y generación de ingresos.

Es partir de esta iniciativa que desde el año 2016 Adriana es apoyada con un proyecto productivo para la venta de comidas rápidas mediante el cual sostiene sus tres hijos y ha ido cumpliendo su sueño de adecuar su hogar. Su testimonio e historia de vida fue compartido en el marco de la conmemoración del Día Nacional de las Víctimas que se llevó a cabo el pasado 9 de abril en las instalaciones del concejo municipal de la ciudad Cúcuta. 

“Mi más sincero deseo de bienestar y progreso para lograr estabilidad en toda las circunstancias, abramos el corazón a Dios y en un minuto de silencio agradezcamos su presencia bondadosa en los momentos de logro y también en los momentos difíciles, que su presencia nos ayude a vivir en la esperanza y en el esfuerzo constante de superación”. Al iniciar su intervención Adriana en el recinto del concejo municipal.

“Soy Adriana Nataly Caro León, oriunda de la ciudad de Medellín, la mayor parte de mi vida transcurrió en Bogotá, donde viví en el cartucho ya que por mis bajos recursos no me permitía vivir en otro lugar. Mi compañero sentimental fue asesinado por las Bandas Criminales - BACRIM por lo cual tuvimos que desplazarnos con dos de mis cinco hijos debido a que no tenía los recursos suficientes para movilizarnos en familia. Recorrimos muchos lugares de Colombia luchando para sobrevivir. Llegué a la ciudad de Cúcuta en el departamento de Norte de Santander en el año 2013 debido a las inminentes amenazas por parte de las BACRIM y con mucho esfuerzo he adquirido aquí un poco de estabilidad y con la fe en el señor y en las entidades buenas que me ha ayudado sin ningún interés”. Asegura Adriana mientas cuenta su testimonio. 

“Agradezco a Cúcuta por su acogida porque me ha permitido soñar y empezar a tener una vida a pesar de las múltiples dificultades, pero siempre con el deseo de ofrecerles a mis hijos las mejores oportunidades de vida y sobre todo con la esperanza de hacer de ellos unas grandes personas y unos grandes ciudadanos”.

“Finalmente, sigo siendo desplazada y víctima y aunque el gobierno no me ha reconocido como tal sigo luchando para salir adelante con mi familia, gracias de todo corazón al Servicio Jesuita a Refugiados - SJR quienes confiaron en mí, en mis capacidades y deseos de superación, obras como estas me han brindado una nueva oportunidad, gracias a la comunidad Jesuita. No sin antes terminar con una frase para la construcción de paz que tanto anhelamos en este país “ la paz comienza con una sonrisa”. De esta manera Adriana termina su presentación frente a los asistentes en el recinto para la conmemoración de este día.

Testimonio presentado por el equipo regional del SJR Colombia en Norte de Santander


SJR COLOMBIA


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