Venezuela: Testimonios de hospitalidad hacia refugiadas colombianas
26 febrero 2013

Foto SJRLAC
La hospitalidad es el valor humano que consiste en crear un espacio de encuentro seguro y cálido, en el que el huésped que llega (migrante, desplazado o solicitante de refugiado) y la comunidad de acogida experimentan confianza y aceptación mutua, y se dan ambos la posibilidad de conocerse, compartir y convivir. Es justamente de esta hospitalidad, de la que nos dan testimonios dos refugiadas colombianas en Guasdualito (Venezuela) en este artículo de Randolf Laverde, técnico de proyectos del SJR LAC. Testimonios de la hospitalidad que cura las heridas de las refugiadas y les devuelve las ganas de vivir, compartir y reconstruir sus proyectos de vida y los de sus familias en un nuevo territorio acogedor. 
 
Guasdualito, 26 de febrero 2013. Desde la creación de la oficina en Guasdualito hacia el año 2002, durante casi once años, el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) ha venido acompañando, sirviendo y defendiendo a la población colombiana en necesidad de protección internacional que ha llegado a Venezuela en busca de garantías para el ejercicio de sus Derechos. 

Guasdualito es a la vez la capital y el principal centro petrolero del Estado Apure, al sur de Venezuela. Esta ciudad fronteriza venezolana, que cuenta con aproximadamente 70.000 habitantes, limita con el municipio de Arauca, Colombia. Tiene gran importancia para el intercambio comercial, la movilidad humana y la recepción de población en situación de desplazamiento, que sale hacia Venezuela en busca del estatus de refugiados. 

Guasdualito ha dado la bienvenida a dos refugiadas colombianas, Constanza y Esperanza, quienes compartieron sus testimonios con el SJR.
Constanza mira al futuro con optimismo en Venezuela

Constanza, quien vive con su esposo y 4 de sus hijos, es una de las personas atendidas por el SJR en Guasdualito. Hace 7 años salió desplazada de Tame, Arauca (Colombia). 
Desde entonces, está en proceso su solicitud de refugio, por lo que durante estos años ha tenido que renovar cada tres meses el documento provisional. 

Documento que le ha permitido instalarse de manera regular y emprender una nueva vida con su familia en el país de llegada, esperando obtener pronto el estatuto definitivo de refugiado. 

Desde que llegó a Guasdualito, Constanza mira con optimismo al futuro, sin temor a ser víctima, ella o algún miembro de su familia, de la violencia relacionada con el conflicto armado en su país de origen. 

Con mucha esperanza, ella y su familia tramitan sus solicitudes de refugio en el país vecino, con el acompañamiento y la asesoría jurídica del SJR Venezuela, a pesar de que el proceso para obtener el estatuto de refugiado no es muy fácil en Venezuela. 

Esperanza se ha sentido acogida en Venezuela

A 20 minutos de la casa de Constanza vive Esperanza, otra colombiana que hace 8 meses salió desplazada de Cúcuta, Norte de Santander.
Actualmente, Esperanza trabaja en el comedor comunitario de un colegio y su esposo, como jornalero en un fondo. Sus tres hijos van a la escuela. 

Esperanza, siempre sonriente, cuenta que se ha sentido acogida en Venezuela, donde ha sido invitada incluso a los consejos comunales de su zona, que son espacios para la participación política y la toma de decisiones locales. 
Su única dificultad es que aún las autoridades no responden su solicitud de refugio, por lo que todavía no cuenta con la ciudadanía venezolana.

La poca estigmatización de las personas solicitantes de refugio y las relaciones históricas entre Venezuela y Colombia han contribuido a una acogida favorable de personas como Constanza y Esperanza. A lo mejor es por esto que al hablar con ellas no expresan nostalgia por la tierra perdida, sino la fortaleza, el optimismo, la pujanza y las ganas de quienes están iniciando un nuevo proyecto de vida en otro territorio.

Más información sobre el refugio en Venezuela

Vale subrayar que el Derecho al refugio es un Derecho Humano reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Articulo 14), en la Convención de 1951 (Convención sobre el Estatuto de los Refugiados), y en su protocolo de 1967. Así como en el Artículo 69 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela y en la Ley Orgánica de Refugiados y Refugiadas y Asilados y Asiladas (LORRAA) del país y en la Convención Americana Sobre Derechos Humanos (Articulo 22.8). 

El Derecho al Refugio tiene su razón de ser, en la falta de protección de las autoridades nacionales de su país, con una persona, o grupo de personas. Es por esto que se ven en la necesidad de solicitar la protección de otro Estado, por lo cual es preciso salir de su país de origen o residencia. 

De acuerdo con la Ley Orgánica de Refugiados y Refugiadas y Asilados y Asiladas (LORRAA) de Venezuela, para obtener la condición de refugiado se debe presentar una solicitud ante las autoridades gubernamentales venezolanas o ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 

Estos casos se remiten a la Comisión Nacional para los Refugiados (CNR), encargada de verificar la información, garantizando la confidencialidad, y de dar respuesta al requerimiento, en un plazo de 90 días. 

Al recibirse una solicitud de refugio, se expide un documento de identificación provisional, que tiene validez por tres meses, como el que tiene Constanza. En caso de que la respuesta sea positiva, se procede a la notificación ante el Ministerio del Interior y Justicia, para la expedición del documento nacional de identidad. En caso de ser negada, en los 15 días posteriores a la expedición de la respuesta, se podrá recurrir al Derecho de reconsideración.


Por Randolf Laverde Tamayo, técnico de programas del SJR LAC

Mayor información acerca del refugio en Venezuela, consultar la página web del SJR Venezuela: www.sjrvenezuela.org.ve