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Rezando con los refugiados de Colombia
01 abril 2011

Los refugiados colombianos que cruzan la frontera por la jungla del Darién, en Panamá, quedan confinados en aldeas fronterizas (Sergi Càmara/ JRS)
Washington DC, 1 de abril de 2011 – En esta Cuaresma, nos viene a la memoria el Vía Crucis de Jesús, que comienza cuando Jesús les pide "quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos." (Mt 26:38)

Estemos despiertos con Cristo mientras oramos con y por nuestros hermanos y nuestras hermanas que han huido de sus hogares en Colombia hacia la jungla de Panamá, para terminar viendo como se restringen sus derechos, como les niegan la libertad de movimiento y como se les limita el acceso a la ayuda material.

Tu reflexión
Cada año miles de colombianos se ven obligados a huir a los países vecinos por los devastadores efectos de un conflicto que lleva ya de 50 años, de los programas de fumigación aérea y por temas relacionados con la tenencia de la tierra.

Los refugiados colombianos que cruzan la frontera hacia la jungla de Darién, en  Panamá, "están confinados en pueblos fronterizos, que han sido descritos como 'aldeas - prisión' por los observadores internacionales, debido a las estrictas restricciones a sus derechos, al acceso limitado a la asistencia material y a la ausencia de libertad de movimiento," informó Shaina Aber, directora adjunta de advocacy del Jesuit Refugee Service USA.

Su clamor diario refleja la decimocuarta Estación de la Cruz, cuando ya acuestan a Jesús en la tumba. Seguramente los seguidores de Cristo sufrieron hasta la desesperación cuando la esperanza y la luz del mundo les fue arrebatada y enterrada en un lugar para el reposo definitivo. Así mismo, cuando los hombres  y mujeres buscan refugio en las selvas de Panamá se enfrentan a condiciones inhumanas y represivas en las 'aldeas prisión'. También ellos sufren con desesperación al ver que su esperanza de un futuro mejor ha quedado barrido por la realidad de su tierra de "refugio," que, en cierto modo, se convierte en su tumba en vida.

Un refugiado colombiano en Panamá comparte este sentimiento:

"En la Biblia dicen que había ciudades de refugio... Yo estoy aquí, en Panamá, en busca de protección. Nunca tuve la intención de echar raíces aquí, pero aquí estoy, y ahora ni siquiera me dejan ir a Ciudad de Panamá... Aquí no puedo ofrecer lo que puedo ofrecer."

Y, sin embargo, tal y como el P. Karl Rahner declara: "Sea donde sea que el sufrimiento esté presente en el mundo, allí, misteriosamente, está presente la cruz de Cristo …" Es por esta cruz que la luz rompe la oscuridad cuando los que sufren esperan con la esperanza del feliz advenimiento del Señor.

Oremos por los refugiados colombianos en Panamá, para que puedan vivir la presencia de Cristo resucitado, y que ello les pueda dar la fortalece para mantener la esperanza en la resurrección desde los confines de sus propias tumbas en vida.

Únase a nosotros en la reflexión


Praying with Refugees from Colombia from Jesuit Refugee Service on Vimeo.



Suggested Reading for Prayer
Mateo 26:36-41

Llegó Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: "Siéntense aquí mientras yo voy más allá a orar." …
Y les dijo: "Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos."

Fue un poco más allá y postrándose hasta tocar la tierra con su cara, oró así:

"Padre, si es posible, que esta copa se aleje de mí. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tu."

Volvió donde sus discípulos, los halló dormidos y dijo a Pedro: "¿De modo que no pudieron permanecer despiertos ni una hora conmigo? Estén despiertos y recen para que no caigan en la tentación. El espíritu es animoso, pero la carne es débil."